Homenaje dibujado. Lápices polychromos sobre papel, tamaño A4. Año 2025.
Cuando era muy pequeña, durante un tiempo largo (teniendo en cuenta ese modo de medir el paso del tiempo en tramos) estuve fascinada con el trabajo de Jacques Cousteau, el universo que me mostraba bajo las aguas, recuerdo esa sensación, ¡quería hacer eso! quería estar en ese mini submarino, en ese barco, recorrer las profundidades de esa manera. Cada emisión/repetición de su programa documental era un cuento fantástico. Ese nivel de observación, donde el tiempo mundo fluía de otro modo y donde el mío se detenía. Pasaron los años y ante la posibilidad de elegir “qué estudiar” mi primera opción fue oceanografía. Cuestiones de la vida y de acomodarse ante opciones A,B ó C (más factibles, posibles de concretarse en mi contexto de ese momento), la elección de la carrera estudiada derivó por otro camino.
Todas esas vivencias volvieron a mi y retomé esa fascinación de las profundidades del mar cuando me encontré de casualidad con la transmisión de la expedición oceanográfica al Cañón submarino de Mar del Plata organizada por el Grupo de Estudios del Mar Profundo de Argentina (GEMPA) y el Instituto Oceanográfico Schmidt, a bordo del buque de investigación RV Falkor (too). Otra cosa para atraparme como lectora que soy, que además sumaba la relación directa a personajes de Michael Ende con los nombres de su equipamiento (aunque aclaro que mi libro favorito del autor es “Momo”).
Durante el tiempo que duró, mi rutina se vio modificada, acompañaron jornadas enteras.
Pensando ahora, supongo que hubiera sido una oceanógrafa dibujante…De algún modo el dibujo siempre ha estado presente.
P.D.: Como “Caloi en su Tinta” me marcó en relación a animación (será tema de otro post…), de muy pequeña tuvo su parte Jacques Cousteau con Los secretos del mar.






